Wanna sleep with common people?
Saint Martin’s Club en la era de Flickr.com
Por Andrés Jaque
Saint Martin’s Club en la era de Flickr.com
Por Andrés Jaque
© Andrés Jaque
Contacto: oficina@andresjaque.com
Versión Ultima: 20.12.06
Escrito publicado en el número de febrero 2007 de la publicación periódica DECORATE
Las tendencias han muerto de aburrimiento. Tenemos delante Youtube.com y el diseño no volverá a ser lo mismo. El sueño de Beuys se ha cumplido. Por fin existen autopistas para la creatividad individual de los no-especialistas. Al asomarnos a los videos hechos en gimnasios de Alcorcón o a las reuniones de ghost-lolis en Shibuya vemos que nunca se ha producido tanto y tan bueno. Que el diseño y la creatividad han tomado una relevancia pública sin precedentes y que parece que el Club de Saint Martin’s School of Design ha perdido fuelle. El diseño se ha convertido en el vehículo para hacer visibles las particularidades de cada uno de nosotros, y también el canal para instalarlas en la realidad colectiva. En la esfera en que se toman las decisiones que construyen la sociedad que vivimos.
Si quieres ver algo nuevo, no pinches la web de Víktor & Rolf, mira lo que hace Sayano mezclando ropa de su abuela con unas Adidas del 78. Si quieres ver una casa bonita, no te aburras con más tarimas de iroco con rodapiés enrasados, vete a una fiesta en una casa de erasmus o visita un edificio okupado. El rol del diseñador ha cambiado. Ya no se trata de hacer el nuevo exprimidor singular para la casa de un ejecutivo de cuentas, sino de construir infraestructuras para que la creatividad y la ideología de los usuarios, incluido el ejecutivo, puedan contribuir a transformar el día a día. El diseño del nuevo milenio ya no es estilístico, sino político. Y tiene que ver con dar voz a los usuarios, para que sus códigos estéticos, sus expectativas, sus posicionamientos personales -por marcianos e irreconciliables entre sí que nos puedan parecer- convivan y estén representados en los objetos que producimos. Un cambio de paradigma para diseñadores mas preocupados por convocar al usuario y enrolarle en el proceso de diseño que por estilizarle. Y para diseños que, como las redes de hospitalidad de Hospitalityclub.com o Wikipedia, nos equipen con herramientas de cohesión, cooperación y producción de diversidad en el conocimiento. Y además que compartan con los consumidores las responsabilidades éticas que conlleva cualquier elección de diseño, como nos tienen acostumbrados los sistemas de etiquetado del fare-trade. Con los que podemos llegar a elegir cómo viven las vacas que algunos comemos. Dar voz, convocar, equipar a la comunidad con democracia y promover una monitorización crítica colectiva, son términos políticos que forman ya parte del contexto de los diseños más estimulantes que vemos aparecer cada día. Esto en lo que trabajamos en la Oficina de Innovación Política Andrés Jaque Arquitectos que dirijo desde el 2000. Con proyectos de transparencia urbana como el de la Cidade da Cultura de Santiago, edificios que crean vínculos afectivos con sus usuarios como la Teddy House o el Museo Postal de Bogotá, boulevares wiki como Esponja Democrática en Madrid y sistemas residenciales para ciudadanos con vidas cambiantes, como Mousse City o el sistema de Tupper-Homes, el Primer Chill-out Católico en Plasencia o el restaurante político Ojalá Awareness Club en el corazón de Malasaña. Y no es un rollo tardo-hippy ni una reivindicación contrasistema, la democracia vende. Cómo han demostrado el éxito de las tarjetas de fidelización de las grandes superficies y las campañas publicitarias que han colonizado internet , el éxito comercial depende de en qué medida un producto pueda convertirse en punto-de-paso-obligado del día a día de los individuos de una comunidad. Pero sobre todo, antes que cualquier otro argumento: no te apetece?