viernes, 29 de febrero de 2008
lunes, 18 de febrero de 2008
Inauguración Sao Paulo 300 mm.





Ya ha sido clausurada, pero se están planificando itinerancias.
Comisarios: Ariadna Cantis y Alexander Cafacala
Diseño de la exposición: Andrés Jaque Arquitectos
Diseño gráfico: Olga de Dios
Diseño Audiovisual: Gsus Fernández
Collage sonoro: Borja Civit
Caipiriñas: El hombre orquesta y Andrés Jaque Arquitectos
Fotos: LETICIA OTEGUI
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Sao Paulo 300 mm.
sábado, 16 de febrero de 2008
"Notes on camp" de Susan Sontag (1964) en "La muy lujosa ciudad de la precariedad"

Notes On Camp
by Susan Sontag
Many things in the world have not been named; and many things, even if they have been named, have never been described. One of these is the sensibility -- unmistakably modern, a variant of sophistication but hardly identical with it -- that goes by the cult name of "Camp."
A sensibility (as distinct from an idea) is one of the hardest things to talk about; but there are special reasons why Camp, in particular, has never been discussed. It is not a natural mode of sensibility, if there be any such. Indeed the essence of Camp is its love of the unnatural: of artifice and exaggeration. And Camp is esoteric -- something of a private code, a badge of identity even, among small urban cliques. Apart from a lazy two-page sketch in Christopher Isherwood's novel The World in the Evening (1954), it has hardly broken into print. To talk about Camp is therefore to betray it. If the betrayal can be defended, it will be for the edification it provides, or the dignity of the conflict it resolves. For myself, I plead the goal of self-edification, and the goad of a sharp conflict in my own sensibility. I am strongly drawn to Camp, and almost as strongly offended by it. That is why I want to talk about it, and why I can. For no one who wholeheartedly shares in a given sensibility can analyze it; he can only, whatever his intention, exhibit it. To name a sensibility, to draw its contours and to recount its history, requires a deep sympathy modified by revulsion.
by Susan Sontag
Many things in the world have not been named; and many things, even if they have been named, have never been described. One of these is the sensibility -- unmistakably modern, a variant of sophistication but hardly identical with it -- that goes by the cult name of "Camp."
A sensibility (as distinct from an idea) is one of the hardest things to talk about; but there are special reasons why Camp, in particular, has never been discussed. It is not a natural mode of sensibility, if there be any such. Indeed the essence of Camp is its love of the unnatural: of artifice and exaggeration. And Camp is esoteric -- something of a private code, a badge of identity even, among small urban cliques. Apart from a lazy two-page sketch in Christopher Isherwood's novel The World in the Evening (1954), it has hardly broken into print. To talk about Camp is therefore to betray it. If the betrayal can be defended, it will be for the edification it provides, or the dignity of the conflict it resolves. For myself, I plead the goal of self-edification, and the goad of a sharp conflict in my own sensibility. I am strongly drawn to Camp, and almost as strongly offended by it. That is why I want to talk about it, and why I can. For no one who wholeheartedly shares in a given sensibility can analyze it; he can only, whatever his intention, exhibit it. To name a sensibility, to draw its contours and to recount its history, requires a deep sympathy modified by revulsion.
martes, 5 de febrero de 2008
Notas sobre el lujo

Notas sobre el taller de invierno: “La muy lujosa ciudad de la precariedad”
Dirigido por: Andrés Jaque
Coordinado por: Antonio Abellán y Juan Antonio Sánchez
¿Para qué sirven las bolas de discoteca?
Han quedado atrás esas pirámides que segregaban la acción arquitectónica en necesidades básicas y asuntos anecdóticos. Es el momento de pensar que si lo que considerábamos anecdótico persiste, será porque alguna función cumple. Si a día de hoy siguen existiendo locales con bolas de discoteca y cantantes tatuados/as y maquillados/as, será porque alguna misión cumplen las bolas de espejo y el lápiz de labios, para que nos siga apeteciendo pasar en ellos la noche del sábado. La descripción detallada de los pactos que construyen nuestro día a día nos ha permitido descubrir que, para poder organizarnos y formar sociedades, son muchas las cosas que deben ocurrir. Muchas cosas que escaparon a los canales de simplificación funcionalista y acción rápida tipo Neufert.
Adaptabilidad y resilencia.
Esa creencia en que la optimización y la eliminación de la redundancia eran indiscutiblemente parte del trabajo de los arquitectos informados, ha sido puesta en crisis con la descripción de la organización de los ecosistemas maduros. Estamos instalados en la incertidumbre y la previsión es siempre una ocupación de riesgo. La funcionalidad de los sistemas tecnológicos que contribuimos a construir como respuesta a descripciones previas del día a día, ha demostrado ser poco eficaz cuando no sabemos cómo evolucionará “el día después”. Pero sí sabemos que un sistema dotado de diversidad y redundancia gana resilencia y adaptabilidad frente a circunstancias imprevistas. Que si hay muchas especies de pinos diferentes en un bosque, alguna de ellas sobrevivirá al incendio inesperado. Y será esa especie la que evite la erosión del sustrato hasta que puedan germinar las especies desaparecidas. Parece que la redundancia y la diversidad, y cierta forma de falta de optimización respecto a criterios definidos en los despachos profesionales, cumple funciones que desde los despachos se nos pasaron.
Lujo y precariedad.
Creo que empezamos a ser conscientes de que sólo hay que alejar un poco la mirada o mirar en detalle las implicaciones de nuestras acciones para darnos cuenta de que siempre ocurren en condiciones de precariedad. Que los recursos, tiempo, petróleo o simpatía o ganas de hacer cosas se emplean aquí y entonces ya no se pueden emplear allí. O que la acumulación de algo en una localización, produce escasez de algo en ota localización. Que el lujo no es lo opuesto a la precariedad. Que son acontecimientos interrelacionados. Y que incluso, en muchos casos, el lujo compensa la precariedad. El jet privado, la precariedad de tiempo. La alfalfa recién cortada en las cabañas de Lalibela, el mal olor de los suelos de barro de sus interiores.
Lujo, trash, glam, disfraces de superhéroes de serie B para hacer como si tuviésemos superpoderes, afectación y restos.
En la abundancia decorativa y en la afectación se encontraron la tristemente difunta Reina Madre y Divine. Y sospecho que si quitásemos de la arquitectura lo que el Neufert describe, en ese resto de cosas que no cumplían una función básica, que resultaban excesivas o arbitrarias, nos quedarían los colores malva de la Villa la Roche, las piscinas de Hockney, el punto de cuajado de una tortilla de patatas o la cabra que acompañó a Picasso en la Californie. También nos quedarían probablemente el papel de plata con que Billy Name forró la Silver Factory, los empapelados de E-Boy o el ajo disuelto en aceite de los macarrones de los ítalo-americanos violentos y enchironados de Scorsese. Probablemente son también esas cosas las que hacen que la arquitectura haya durado hasta ahora, o al menos que a nosotros nos siga gustando.
¿Qué lujos contemporáneos son posibles?
Es también verdad que ciertas formas de lujo generan dependencia y dominios indeseables. Que se utiliza para segregar las comodidades de los esfuerzos que requieren. Que pueden formar parte de procesos igualmente simplificadores. Especular sobre qué formas de lujo pueden resultarnos deseables en estos momentos, cuales incluyen entre sus beneficiarios a agentes olvidados o sometidos o contribuyen a incrementar la representatividad y la adaptabilidad de los entornos habitados y cuales movilizan una parte mayor de los ciclos de transformación de la materia es uno de los objetivos de este taller.
A.Jaque
Dirigido por: Andrés Jaque
Coordinado por: Antonio Abellán y Juan Antonio Sánchez
¿Para qué sirven las bolas de discoteca?
Han quedado atrás esas pirámides que segregaban la acción arquitectónica en necesidades básicas y asuntos anecdóticos. Es el momento de pensar que si lo que considerábamos anecdótico persiste, será porque alguna función cumple. Si a día de hoy siguen existiendo locales con bolas de discoteca y cantantes tatuados/as y maquillados/as, será porque alguna misión cumplen las bolas de espejo y el lápiz de labios, para que nos siga apeteciendo pasar en ellos la noche del sábado. La descripción detallada de los pactos que construyen nuestro día a día nos ha permitido descubrir que, para poder organizarnos y formar sociedades, son muchas las cosas que deben ocurrir. Muchas cosas que escaparon a los canales de simplificación funcionalista y acción rápida tipo Neufert.
Adaptabilidad y resilencia.
Esa creencia en que la optimización y la eliminación de la redundancia eran indiscutiblemente parte del trabajo de los arquitectos informados, ha sido puesta en crisis con la descripción de la organización de los ecosistemas maduros. Estamos instalados en la incertidumbre y la previsión es siempre una ocupación de riesgo. La funcionalidad de los sistemas tecnológicos que contribuimos a construir como respuesta a descripciones previas del día a día, ha demostrado ser poco eficaz cuando no sabemos cómo evolucionará “el día después”. Pero sí sabemos que un sistema dotado de diversidad y redundancia gana resilencia y adaptabilidad frente a circunstancias imprevistas. Que si hay muchas especies de pinos diferentes en un bosque, alguna de ellas sobrevivirá al incendio inesperado. Y será esa especie la que evite la erosión del sustrato hasta que puedan germinar las especies desaparecidas. Parece que la redundancia y la diversidad, y cierta forma de falta de optimización respecto a criterios definidos en los despachos profesionales, cumple funciones que desde los despachos se nos pasaron.
Lujo y precariedad.
Creo que empezamos a ser conscientes de que sólo hay que alejar un poco la mirada o mirar en detalle las implicaciones de nuestras acciones para darnos cuenta de que siempre ocurren en condiciones de precariedad. Que los recursos, tiempo, petróleo o simpatía o ganas de hacer cosas se emplean aquí y entonces ya no se pueden emplear allí. O que la acumulación de algo en una localización, produce escasez de algo en ota localización. Que el lujo no es lo opuesto a la precariedad. Que son acontecimientos interrelacionados. Y que incluso, en muchos casos, el lujo compensa la precariedad. El jet privado, la precariedad de tiempo. La alfalfa recién cortada en las cabañas de Lalibela, el mal olor de los suelos de barro de sus interiores.
Lujo, trash, glam, disfraces de superhéroes de serie B para hacer como si tuviésemos superpoderes, afectación y restos.
En la abundancia decorativa y en la afectación se encontraron la tristemente difunta Reina Madre y Divine. Y sospecho que si quitásemos de la arquitectura lo que el Neufert describe, en ese resto de cosas que no cumplían una función básica, que resultaban excesivas o arbitrarias, nos quedarían los colores malva de la Villa la Roche, las piscinas de Hockney, el punto de cuajado de una tortilla de patatas o la cabra que acompañó a Picasso en la Californie. También nos quedarían probablemente el papel de plata con que Billy Name forró la Silver Factory, los empapelados de E-Boy o el ajo disuelto en aceite de los macarrones de los ítalo-americanos violentos y enchironados de Scorsese. Probablemente son también esas cosas las que hacen que la arquitectura haya durado hasta ahora, o al menos que a nosotros nos siga gustando.
¿Qué lujos contemporáneos son posibles?
Es también verdad que ciertas formas de lujo generan dependencia y dominios indeseables. Que se utiliza para segregar las comodidades de los esfuerzos que requieren. Que pueden formar parte de procesos igualmente simplificadores. Especular sobre qué formas de lujo pueden resultarnos deseables en estos momentos, cuales incluyen entre sus beneficiarios a agentes olvidados o sometidos o contribuyen a incrementar la representatividad y la adaptabilidad de los entornos habitados y cuales movilizan una parte mayor de los ciclos de transformación de la materia es uno de los objetivos de este taller.
A.Jaque
Imagen: Jessica Stockholder
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taller de invierno
domingo, 3 de febrero de 2008
Formas de entender el lujo arquitectónico (no necesariamente deseables). Captura indiscriminada 04

Inquietantes películas de la cadena de hoteles Ritz-Carlton, que prometen ofrecer "de romances, a rejuvenecimiento, compras y aventura -Ritz-Carlton y American Express ofrecen experiencias memorables-".
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Ritz-Carlton
Formas de entender el lujo arquitectónico (no necesariamente deseables). Captura indiscriminada 03
Sign values in processes of distinction: The concept of luxury
by Dimitri Mortelmans
by Dimitri Mortelmans
What is luxury? The concept has never received proper attention in social theory. It seemed as if luxury was a highly economic concept that did not need any further investigation. Primary and secondary needs are considered to form the basis of the luxury concept. Luxury has been viewed as useless and superfluous because it belongs to the realm of desires instead of elementary needs. This definition has often been used to stigmatize the use and demonstration of luxury. The needs-wants dichotomy was severely criticized a few decades ago. Luxury touches more than the question of necessity in society. This article attempts to outline the formulation of a definition of luxury. We leave the classic concept of luxury in favor of a more socio-semiotic approach of the concept. The bounds between luxury and some specific product property will be cut through. There is no such thing as a luxury good comparable to categories like ‘cars,’ or ‘clothes.’ Luxury is defined as a specific kind of sign value, produced in specific narratives and used in processes of stratification. As a sign, it becomes apparent that luxury is a relative concept. Every social group can be said to have its own luxury. Every social group has in fact a different kind of luxury, which means that a Cartier is no luxury in some cases where a television is highly exclusive in other cases.
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Dimitri Mortelmans,
lujo
Formas de entender el lujo arquitectónico (no necesariamente deseables). Captura indiscriminada 02
The concept of luxury in British political economy: Adam Smith to Alfred Marshall
by M.J.D. Roberts
by M.J.D. Roberts
In the discourse of 18th-century British intellectuals the term 'luxury' held a well-recognized and much disputed place. Dispute arose chiefly around the problem of disentangling the economic, moral-theological and political strands of the term. The object of the present paper is to trace forward the history of debate over the concept along one developing line of specialization - that of 19th-century political economy. It will be seen how the term luxury (and related terms: necessity, decency, productive, unproductive, etc.) adjusted meaning(s) as the economic, social and intellectual contexts in which it was embedded themselves mutated. In particular, it is argued, the changing significance attached to the term illustrates the extent to which a key 19th-century intellectual elite managed to accommodate the implications of a transition from a society based on assumptions of scarcity and hierarchy to one that was beginning to contemplate the possibility of mass market abundance. While the profession's leaders did develop a sharpened interest in aspiration to luxury consumption as a legitimate motor of economic growth, all registered their disapproval of certain forms of the aspira tion, revealing in the process a variety of class, gender and 'race' pre occupations - including (from J. S. Mill onwards) a particular distaste for positional or status-related consumption.
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M.J.D. Roberts,
Sage Journals
Formas de entender el lujo arquitectónico (no necesariamente deseables). Captura indiscriminada 01
ICON BRICKELL; EL CONCEPTO DEL NUEVO LUJO DE JORGE PÉREZ
viernes, 25 de enero de 2008
viernes, 25 de enero de 2008
En 2007 se hizo con uno de los premios de mayor prestigio en el sector de la construcción, el International Property Award al 'World´s Best Development' -el más codiciado a nivel internacional- pero lo realmente sorprendente es que este concepto ha conseguido implantar el sofisticado y refinado estilo de vida de las ciudades iconos del vanguardismo y el lujo basado en el diseño exclusivo en el corazón de Florida. El proyecto ICON, una iniciativa del bien llamado “rey de los complejos urbanísticos” americano, Jorge Pérez, en colaboración con la firma de arquitectura, Arquitectónica, y el diseñador Philippe Starck, ha transformado el “skyline” de la zona más exclusiva de Miami y ahora 'amenaza' con redefinir Puerto Vallarta, en México; pero sobretodo, ofrece a sus selectivos usuarios un mundo a parte forjado a base de diseño, confort y bienestar a escasos minutos de “downtown”, el distrito financiero de la ciudad. El complejo Icon Brickell, que ha requerido de una inversión estimada en 1,2 billones de dólares, ofrece vistas impresionantes de Key Biscayne y Miami Beach, pero su esencia está en el interior.
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lujo
BUADES, todavía hasta el día 24 de febrero en el Museo Patio Herreriano de Valladolid

De 1973 a 2003, primero en un local en un patio del 43 de Claudio Coello y luego en la Gran Vía, Mercedes Buades y Chiqui Abril reunieron a Eva Lootz, Carlos Alcolea, Alberto García Alix, Juan Navarro Baldeweg, Herminio Molero, Chema Cobo, Juan Hugalde, Guillermo Pérez Villalta, Nacho Criado y muchos más. El Museo Patio Herreriano de Valladolid mantiene una maravillosa exposcición con muchos de los mejores proyectos de la galería, y todavía puede verse hasta el día 24 de febrero. La exposición se cerrará con conferencias de algunos de los artistas de la galería.
Imagen: Eva Lootz. Sin título. 1986. Fieltro, lacre y parafina. Medidas:140x95x2 cm
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Estratos, en PAC (Murcia), hasta el 31 de Marzo

Hasta el 31 de marzo, el Proyecto Arte Contemporáneo de Murcia (PAC), presenta ESTRATOS". Un festival de arte contemporáneo que ocupa espacios al aire libre de la ciudad y salas de numerosas instituciones culturales, con obra de artistas contemporáneos. El comisariado (incluye grandes nombres como Bernd y Hilla Becher y atistas emergentes como Lara Almárcegui o Keith Tyson) lo ha dirigido Nicolas Bourriaud (primer director del Palais de Tokio y autor de los libros de culto: "Estética Relacional" y "Post-Producción".
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