miércoles, 28 de octubre de 2009

Slavoj Zizek - On Belief and Otherness. 2002 1/6

Slavoj Žižek - Violence Interview (part 1/5)

Las otras 4 en youtube.

Chantal Mouffe: Einige Ideen zu Radikalpolitik heute

domingo, 18 de octubre de 2009

Noche de los Creadores Vivientes en Matadero


El viernes 23 de octubre a las 20.00, en el terrario de Matadero Madrid, presentan su trabajo (en formato pecha-kucha) los artistas y colectivos de artistas seleccionados por Iván López Munuera para el Archivo de Nuevos Creadores de Madrid. Entrada libre.

Terminada la Casa en Never Never Land, Ibiza



Fotos: Miguel de Guzmán
Team Leader: Jorge Ruano
Design team: Jorge Ruano, Alessandro Armelini, Guido Brandi, Teresa del Pino, Borja Gómez, Alejandro Martín Maté, Leandro Morillas, Pedro Pinto-Correia, Karin Rangel, Alberto Rey, Adeline Ruiz, David Segura, Natalia Solano. Construction management and direction: Andrés Jaque, Jorge Ruano, Juan Boo. Sociology consultor: Pablo Hurlé. Instalations: Nieves Plaza. Structures: io7. Economy: Calle 51. Interior design: Luis García Fraile. Real State Management Consultor: Christina van Ederen.

jueves, 15 de octubre de 2009

Nº1 Agonismo


La Oficina de Innovación Política comienza una recopilación de nociones utilizadas en los debates contemporáneos sobre lo político. Cada una tendrá un número y todas ellas construirán un pequeño glosario desde el que hablar de lo político en relación a lo arquitectónico.
Nº1. Agonismo
En este libro quiero poner en cuestión la perspectiva que inspira el "sentido común" en la mayoría de las sociedades occidentales: la idea de que la etapa de desarrollo económico-político que hemos alcanzado en la actualidad constituye un grna progreso en la evolución de la humanidad, y que deberíamos celebrar las posibilidades que nos abre. Los sociólogos afirman que hemos ingresado en una "segunda modernidad" en la que individuos liberados de los vínculos colectivos pueden ahora dedicarse a cultiar una diversidad de estilos de vida, exentos de ataduras anticuadas. El "mundo libre" ha triunfado sobre el comunismo y, con el debilitamiento de las identidades colectivas, resulta ahora posible un mundo "sin enemigos". Los conflictos partisanos pertenecen al pasado, y el consenso puede ahora obtenerse a partir del diálogo. Gracias a la globalización y a la universalización de la democracia liberal, podemos anticipar un futuro cosmopolita que traiga paz, prosperidad e implementación de los derechos humanos en todo el mundo. Mi intención es desafiar esta visión "pospolítica". Mi blanco principal serán aquellos que, pertenecientes al campo progresista, aceptan esta visión optimista de la globalización y han pasado a ser defensores de esta forma consensual de democracia. Al analizar algunas de las teorías en boga que favorecen el Zeitgeist pospolítico en una serie de campos -la sociología, la teoría política y las relaciones internacionales- sostendré que tal enfoque es profundamente erroneo y que lejos de contribuir a una "democratización" de la democracia, es la causa de muchos de los problemas que enfrentan en la actualidad muchas de las instituciones democráticas. Nociones como "democracia libre de partisanos", "democracia dialogada", "democracia cosmopolita", "buena gobernanza", "sociedad civil global", "soberanía cosmopolita", "democracia absoluta" -por citar sólo algunas de las nociones actualmente de moda- forman parte todas ellas de una noción común antipolítica que se niegan a reconocer la dimensión antagónica constitutiva de "lo político". Su objetivo es el establecimiento de un mundo "más allá de la izquierda y la derecha", "más allá de la hegemonía", "más allá de la soberanía" y "más allá del antagonismo". Tal anhelo revela una falta total de comprensión de aquello que está en juego en la política democrática y de la dinámica de constitución de las identidades políticas y, como veremos, contribuye a exacerbar el potencial antagónico que existe en la sociedad.
Gran parte de mi argumentación consistirá en examinar las consecuencias de la negación del antagonismo en diversas áreas, tanto en la teoría como en las prácticas políticas. Considero que concebir el objetivo de la política democratica en términos de consenso y reconciliación no sólo es conceptualmente erroneo, sino que también implica riesgos políticos. La aspiración a un mundo en el cual se haya superado la discriminación nosotros/ellos, se basa en premisas erróneas, y aquellos que comparten tal visión están destinados a perder de vista la verdadera tarea que enfrenta la política democrática. Sin duda, esta ceguera respecto del antagonismo no es nueva. La teoría democrática ha estado influída durante mucho tiempo por la idea de que la bondad interior y la inocencia original de los seres humanos era una condición necesaria para asegurar la viavilidad de la democracia. Una visión idealizada de la sociabilidad humana, como mpulsada esencialmente por la empatía y la reciprocidad, ha proporcionado generalmente el fundamento del pensamiento político democrático moderno. La violencia y la hostilidad son precibidas como un fenómeno arcaico, a ser eliminado por el progreso del intercambio y el establecimiento, mediante un contrato social, de una comunicación transparente entre participantes racionales. Aquellos que desafiaron esta visión optimista fueron percibidos automáticamente como enemigos de la democracia. Ha habido pocos intentos por elaborar el proyecto democrático en base a una antropología que reconozca el caracter ambivalente de la sociabilidad humana y el hecho de que recoprocidad y hostilidad no puedan ser disociadas. Pero a pesar de lo que hemos aprendido a través de diferentes disciplinas, la antropoligía optimista es aún la más difundida en la actualidad. Por ejemplo, a más de medio siglo de la muerte de Freud, la resistencia de la teoría política respecto del psicoanálisis es todavía muy fuerte, y sus enseñanzas acerca de la imposibilidad de erradicar el antagonismo aun no han sido asimiladas.En mi opinión, la creencia en a posibilidad de un consenso racional universal ha colocado al pensamiento democrático en el camino equivocado. En lugar de intentar diseñar instituciones que mediante procedimintos supuestamente imparciles, reconciliarían todos los intereses y valores en conflicto, la tarea de los teóricos y políticos democráticos debería consistir en promover la creación de una esfera vibrante de lucha antagonista, donde puedan confrontarse diferentes proyectos políticos hegemónicos. Esta es, desde mi punto de vista, la condición sine qua non para un ejercicio efectivo de la democracia. En la actualidad se escucha con frecuencia hablar de "diálogo" y "deliberación", pero ¿cual es el significado de tales palabras en el campo político, si no hay una opción real disponible, y si los participantes de la discusión no pueden elegir entre alternativas claramente diferenciadas? (...) Una tesis central de este libro es que, al contrario de lo que los teóricos pospolíticos quieren que pensemos, lo que estáaconteciendo en la actualidad no es la desaparición de lo político en su dimensión adversarial, sino algo diferente. lo que ocurre es que actualmente lo político se expresa en un registro moral. En otras palabras, aún consiste en una discriminación nosotros/ellos, pero el nosotros/ellos, en lugar de ser definido mediante categorías políticas, se establece ahora en términos morales. En lugar de una lucha entre izquierda y derecha, nos encontramos ahora con una lucha entre "bien y mal". (...) Mi argumento es que, cuando no existen canales a través de los cuales los conflictos puedan adoptar una forma agonista, esos conflictos tienden a adoptar un modo antagónico. Ahora bien cuando en lugar de ser formilada como una confrontación política entre "adversarios", la confrontación ellos/nosotros es visualizada como una confrontación moral entre el bien y el mal, el oponente sólo puede ser percibido como un enemigo que debe ser destruido, y esto no conduce a un tratamiento agonista. (...) El papel que desempeñan las "pasiones" en la política nos revela que a fin de aceptar lo político, no es suficiente que la teoría liberal reconozca la existencia de una pluralidad de valores y exalte la tolerancia. La política democrática no puede limitarse a aceptar compromisos entre intereses y valores, o la deliveración sobre el bien común; necesita un flujo real entre los deseos y fantasías de la gente. Con el propósito de lograr movilizar las pasiones hacia fines democráticos, la política democrática debe tener un caracter partisano. esta es efectivamente la función de la distinción entre izquierda y derecha, y deberíamos resistir el llamamiento de los teóricos pospolíticos a pensar "más allá de la izquierda y la derecha". De la introducción de En torno a lo político de Chantal Mouffe

martes, 13 de octubre de 2009

Eduardo Verdú escribe sobre Piensa Madrid 2